27 Ago Encuentro Provincial en Los Negrales

En un clima de fraternidad gozosa vivieron los 77 religiosos participantes de la Provincia el encuentro de los días 20, 21 y 22 de agosto en Los Negrales. Era, sin duda, el mejor caldo de cultivo para acoger el nuevo Proyecto Provincial, aprobado a finales de abril de este año por el Capítulo.
Pudieron dedicar un tiempo tranquilo a la oración. También hubo tiempo para una lectura personal tranquila del texto del Proyecto, interrogándose después sobre las actitudes ante la recepción y la aplicación del documento, sobre las esperanzas que suscita, así como sobre las dificultades que se vislumbran a la hora de encarnarlo en la vida personal y comunitaria.
Hubo, asimismo, momentos para compartir en grupos pequeños de hermanos los puntos de vista y expectativas de cada uno, pudiendo escucharse unos a otros, dejando que las palabras de los hermanos resuenen, cuestionen, iluminen, enriquezcan la visión personal.
El hilo conductor del encuentro fue la escena evangélica de la presentación de Jesús en el templo. María y José ofrecen al Niño, Simeón y Ana acogen del don, se les ilumina el corazón y profetizan.
Todos valoraron muy positivamente el rato en que unos hermanos dieron su testimonio vital de las actitudes que los ancianos Simeón y Ana tenían en su corazón: corazones sabios, orantes, ascéticos, esperanzados y pacientes, capaces de latir y de ver proféticamente, capaces de alegrarse, dispuestos para dar un testimonio misionero. Los siete hermanos que contaron su experiencia al vivir estas actitudes – y al experimentar también las tentaciones opuestas – motivaron al resto para acoger el Proyecto Provincial como un don que Dios nos hace a los religiosos marianistas en nuestras circunstancias actuales.
Después de estos días de encuentro, los hermanos participantes volvemos a nuestras comunidades más motivados para presentar-ofrecer el don que ya hemos recibido, nuestra vocación marianista, nuestra fraternidad, nuestra experiencia de Dios, nuestra vocación misionera y la presencia de María en nuestras vidas.


