Agustín Pujana Uría (1938-2020): Un hermano delicado y estricto

Agustín Pujana Uría (1938-2020): Un hermano delicado y estricto

Escrito por Ignacio Otaño, sm

DELICADO Y ESTRICTO

¿Se puede ser delicado y estricto a la vez? Los seres humanos somos complejos y de contrastes. Si ponemos la atención en un solo aspecto, podemos ser unilaterales en el elogio o injustos en la crítica.

La vida de Agustín tiene trazos de una delicadeza admirable y también de una rigidez que a veces producía tensiones. Pero no estamos aquí para mitificar ni para juzgar. Vamos a insistir en el gran bien que objetivamente muchos testifican de él y vamos a procurar mirar sus debilidades con los ojos comprensivos del Padre bueno. Es como nos mira a cada uno de nosotros y la mochila que llevamos.

El gran ideal de Agustín – que explicitaba cuando compartía – era el servicio. Un ideal que se hacía realidad diariamente. Siempre voluntario en la cocina y en los fregados para aliviar las cargas de otros y en todo en lo que se pudiera echar una mano. Pero estallaba con frecuencia si no se hacían las cosas como él las había previsto o pensaba que había que hacerlas.

Tenía muchos detalles con las personas cercanas: la florecilla, el caramelo, la felicitación. Pero se enfadaba también visiblemente si se le llevaba la contraria.

Hay que decir que, con la edad y el deterioro progresivo de salud, probablemente disminuyó la capacidad de controlar aquello que pudiera haber en él de tendencia impositiva.

Como en toda persona, luces y sombras. Siguiendo sus pasos y escuchando a aquellos en los que dejó una huella importante, dominan las luces. Las sombras son, de algún modo, consecuencia inevitable de la luz que una persona proyecta en su paso por este mundo.

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Documento completo en el siguiente enlace: AGUSTÍN PUJANA URÍA SM