Martín Valmaseda Santillana (1933-2025): Desde el ‘extra-radio’ marianista

Martín Valmaseda Santillana (1933-2025): Desde el ‘extra-radio’ marianista

Escrito por Nano Crespo, SM

UN SALUDO DESDE EL EXTRA-RADIO MARIANISTA

El 18 de mayo de 2014, desde Guatemala, en una carta dirigida al provincial, Martín se despedía con estas palabras: “Un saludo desde el extra-radio marianista” (*)

(*) El guion dividiendo la palabra es un juego propio de la creatividad de nuestro hermano, que nos pide colaborar con su pensamiento desde nuestra interpretación.

Ahí es donde siempre habitó Martín. En el extrarradio. En la periferia. En los márgenes. En la heterodoxia. A veces incomprendido por los que estaban en el centro, que nunca le negaron la coherencia de una vida austera y comprometida con los más necesitados, los descartados, los oprimidos de nuestra sociedad, aunque chocara su falta de “institucionalización”, llamémosla así, dentro de la Provincia, viviendo, en opinión de muchos, “por libre”.

Eso sí, con la libertad de los hijos de Dios, respondiendo en conciencia a su llamada, a una vocación marianista particular. Martín fue visto tantas veces como un verso suelto. Viene al quite este poema de Casaldáliga, con el que compartió una manera de vivir y evangelizar:

“Yo hago versos y creo en Dios. 
Mis versos
andan llenos de Dios, como pulmones
llenos del aire vivo”.

Martín nos saluda desde el extrarradio, o desde el centro, pues ya estará cristificado, en la vida eterna. Un extrarradio marianista, porque siempre vivió, y murió, como tal. Martín, que durante tantos años vivió fuera de una comunidad marianista establecida, precursor de una comunidad mixta, integrante de comunidades pequeñas, piando por formar una comunidad marianista en Guatemala con religiosos o laicos, vino a morir en la comunidad de Siquem, la más grande, numéricamente, de la Compañía de María.

Fue destinado aquí a principios de este curso, después de pasar el verano con nosotros. En los cinco meses que compartimos vida, hasta su muerte, nos dejó el regalo del testimonio silencioso, otra manera de comunicarse vitalmente, de una vida plena y sencilla, amable, austera. Martín desbordaba sentido del humor, muy peculiar, era inquieto intelectualmente, mantenía su claridad de criterios, vivía muy consciente de su realidad. Se manifestaba analítico y poético, con clara aceptación de su situación de dependencia y de la gravedad de su enfermedad, confirmada de muerte a finales de septiembre.

En el hospital Doce de octubre, Carlos, el médico de la comunidad, internista del mismo, le había explicado que podía decidir no operarse o, dependiendo de la opinión de los cirujanos, que iban a estudiar su caso, someterse a una intervención no invasiva o a una de muy alto riesgo con peligro para su vida. Martín analizó, comentó, y tuvo muy claro que ya había vivido mucho, con plenitud, muy agradecido, y que una operación con riesgo de morir en el quirófano era absurda. Se abandonaba en manos de Dios y dejaba que la vida siguiera su curso. Unas horas después, el cirujano le informó que dado su cuadro clínico era imposible operar. Dos meses después, en la madrugada del cuatro de diciembre, el aneurisma de aorta le reventó, provocando su muerte prácticamente en el sueño, tranquilo y en paz.

Martín vive y muere el extrarradio de la vida marianista, que es su centro y al mismo tiempo sus aledaños. El extrarradio se refiere a la zona exterior que rodea el centro de una ciudad o población, es decir, los barrios más alejados del núcleo urbano, a menudo con características diferentes al centro histórico. Es sinónimo de afueras, o periferia, y su significado se deriva del prefijo «extra-» (fuera) y «radio» (el límite de la ciudad), normalmente son zonas obreras, de inmigración o con problemas socioespaciales específicos.

Jesús nace en el extrarradio. Su nacimiento humilde fuera de Belén, pues no había lugar en la posada, simboliza que lo más profundo y verdadero de la vida a menudo nace fuera de los centros de poder y comodidad. Jesús muere y es crucificado fuera de Jerusalén para santificar al pueblo. Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio (Hebreos 13, 12-13).

Algunos de los discípulos reciben la vocación de seguir a Jesús fuera del sistema mundano, llevando su vergüenza y buscando una ciudad eterna, la realización del Reino ya en esta tierra.

En 1993, después de que el consejo provincial autorizara a Martín a vivir en Ciudad de México, para trabajar en un centro de audiovisuales de la Compañía de Jesús, el provincial marianista de Madrid escribe al provincial de San Luis, que está pensando abrir una comunidad en México, para presentarle al religioso. Un religioso de extra-radio.

“El padre Martin es una persona muy interesante, muy original, de manera que no vale para todo tipo de comunidades. Es una persona muy creativa, muy sensible a los pobres, con una visión de la comunidad marianista que no se ajusta a los reglamentos. Es una persona evangélica”.

Así era nuestro hermano Martín. Que compartió con nosotros la imagen viva de Señor de la Vida, del resucitado.

La imagen viva, de Martín Valmaseda (*)

¿De qué quiere Usted la imagen? preguntó el imaginero. 
Tenemos santos de pino, hay imágenes de yeso,
mire este Cristo yacente, madera de puro cedro,
depende de quién la encarga, una familia o un templo,
o si el único objetivo es ponerla en un museo.

Déjeme, pues, que le explique, lo que de verdad deseo.
Yo necesito una imagen de Jesús El Galileo,
que refleje su fracaso intentando un mundo nuevo,
que conmueva las conciencias y cambie los pensamientos,
yo no la quiero encerrada en iglesias y conventos.

Ni en casa de una familia para presidir sus rezos,
no es para llevarla en andas cargada por costaleros,
yo quiero una imagen viva de un Jesús Hombre sufriendo,
que ilumine a quien la mire el corazón y el cerebro.
Que den ganas de bajarlo de su cruz y del tormento,
y quien contemple esa imagen no quede mirando un muerto,
ni que con ojos de artista sólo contemple un objeto,
ante el que exclame admirado ¡qué torturado más bello!

Perdóneme si le digo, responde el imaginero,
que aquí no hallará seguro la imagen del Nazareno.
Vaya a buscarla en las calles entre las gentes sin techo,
en hospicios y hospitales donde haya gente muriendo
en los centros de acogida en que abandonan a viejos,
en el pueblo marginado, entre los niños hambrientos,
en mujeres maltratadas, en personas sin empleo.

Pero la imagen de Cristo no la busque en los museos,
no la busque en las estatuas, en los altares y templos.
Ni siga en las procesiones los pasos del Nazareno,
no la busque de madera, de bronce de piedra o yeso,
¡mejor busque entre los pobres su imagen de carne y hueso!

(*) Durante mucho tiempo, en la web, este poema fue atribuido a Gabriela Mistral. Ignacio Cabello Llano, nieto de Enrique Llano, clm, lo musicalizó y reivindicó la autoría de nuestro hermano. Se puede escuchar en You Tube: https://www.youtube.com/watch?v=8dOpcGFR81k

CARTAS IBAN Y VENÍAN

En la carpeta personal de Martín, en el archivo provincial, hay unas ciento cincuenta cartas escritas por él, muchas de ellas con las correspondientes contestaciones por parte de los diferentes provinciales con los que estableció tan fecundo intercambio epistolar.

Cartas a mano, en cualquier época de su vida, cartas a máquina, cartas a ordenador, correos electrónicos, faxes enviados desde los lugares más insospechados, algunos de ellos ya ilegibles. Cartas en las que se narra y comparte su vida, y su misión entre los pobres, pues vive en propia carne que los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo.

En todas las misivas expone con claridad sus análisis de la realidad, de la comunidad en la que vive, de las obras en las que trabaja, de su propio trabajo y apostolado, comparte sus pros y sus contras. Sus cartas están llenas de creatividad, de retos; abren posibilidades, horizontes misioneros, horizontes marianistas de compromiso; busca la manera de acercar a la gente nuestro compromiso misionero con María. En sus cartas es donde informa y plantea al consejo provincial las actividades que realiza en los organismos eclesiales, la vida que lleva, por dónde anda física, mental y espiritualmente.

Cartas en las que va más allá siempre, siempre, siempre más allá, saliéndose de la norma, batallando por lo que consideraba de acuerdo con su conciencia, mostrando con claridad su pensamiento, aunque pudiese significar una ruptura, que nunca buscaba, pero que podía tensionar, como él mismo reconoce en varias ocasiones; sin perder el sentido del humor, jugando con las palabras, como una manera de restar tensión riéndose de sí mismo.

Al inicio de los años 70 manda una propuesta para formar una comunidad mixta con religiosas y laicos; o una carta argumentando por qué no debe dejar la comunidad de Vallecas para ir a la de Orcasitas, según le habían propuesto. Hay cartas en las que pide permiso para viajar a encuentros internacionales del escultismo, para conocer y ampliar conocimientos audiovisuales, para hacer montajes de diapositivas, y luego de videos, y poder concienciar sobre el sufrimiento de los oprimidos, de los desfavorecidos; pide permiso para viajar a Managua al Centro de Educación Promocional agraria; permiso para ir a Nicaragua a reforzar la pastoral juvenil con audiovisuales; permiso para ir a Moscú invitado por el “Fondo para la paz”; permiso para viajar a Tierra Santa y hacer vídeos para futuros montajes; permisos para viajes a Bruselas, Lisboa y París, para hablar de medios audiovisuales y educación en la solidaridad; permiso para un viaje a México para trabajar en la zona de Tabasco, pedido por Manos Unidas y la delegación de misiones de la CEE; permiso para un viaje al Cono Sur y Brasil para recoger materiales audiovisuales… siempre pidiendo permiso y comunicando al consejo provincial estos viajes de trabajo.

Escribe cartas que contestan a permisos denegados, a solicitudes puestas en entredicho, a lo que él interpreta como falta de comprensión, de la que se lamenta sin amargura, pero con claridad; cartas en las que expresa su deseo de crecer en identidad marianista, tal y como él la entendía, sin corsés esclerotizantes; cartas preocupado por las vocaciones, cartas buscando la manera de fundar una comunidad marianista en Guatemala, cartas estableciendo nexos con los religiosos marianistas de EEUU o de CLAMAR, cartas sintiendo no haber recibido los documentos de un capítulo provincial, o general, cartas para ampliar misiones, encomiendas, o para solicitar opiniones sobre propuestas recibidas por parte de otras instancias eclesiales.

Cartas que son narraciones sobre lo que está viviendo, lo que piensa, lo que considera una llamada de Dios; cartas que provocan, que inquietan, que no dejan indiferente tras su lectura; cartas en las que comparte su día a día, sus compromisos y sus opiniones políticas, sociales o eclesiales, sus posicionamientos; cartas sobre los procesos de paz en Guatemala, las injusticias de las oligarquía, su cercanía con obispos “progresistas”, su cercanía con la teología liberadora, con las comunidades populares, con los campesinos, con los empobrecidos… cartas donde relata su vivencia de la Iglesia, del Pueblo de Dios, sus canastos indígenas de dolor y esperanza, su trabajo por la justicia restaurativa, los intentos de establecer la memoria histórica guatemalteca.

Cartas pidiendo firmas para la paz, compartiendo proyectos para un vídeo sobre el beato Chaminade, comentando sus reportajes sobre los huracanes, o las injusticias, o los derechos humanos; cartas enviando trípticos vocacionales, proyectos para la dignificación de la mujer, en relación con otro tipo de hombre, en otro tipo de pueblo; cartas en las que cuenta la vocación de un cartero guatemalteco que, habiendo leído su correspondencia, por curiosidad, antes de entregarla al destinatario, se plantea la vocación marianista, lo que le hace dudar de sus verdaderas intenciones… cartas que son un montaje villancico de navidad con Rafa Delgado y él de protagonistas, cartas reflexionando sobre la importancia de los audiovisuales en la educación popular, proponiendo medios para enseñar sobre los medios de comunicación en los colegios de la provincia en España; cartas que comunican premios recibidos, uno de ellos de la asociación de amistad Rubén Darío, por un artículo relacionado con la revolución sandinista.

Cartas enviando memorándums, estudios, petición de subvenciones para ampliar la casa, o comprar otra, o alquilarla, para que quepa más gente y sea una comunidad abierta, visible y accesible, acogedora para quien esté a la puerta y llame… desplazados de la guerrilla, miembros de CEMI o de fraternidades que van a compartir su inquietud, su tiempo, su talento, en el proyecto de Las Conchas, o en tantos y tantos proyectos de los que siempre está dando cuenta. De conciencia.

La primera carta que se conserva es del 14 de junio de 1950, pidiendo al provincial el ingreso en la Compañía de María (en el noviciado).

“Confiando más en su amabilidad que en mis méritos le ruego permita mi ingreso en la Compañía de María, en cuyo Colegio de Madrid he tenido el insigne beneficio de estudiar, perteneciendo a la Congregación desde el segundo año de bachillerato. Mi vocación no es reciente, puesto que la empecé a sentir a principios del bachillerato y estuve estudiándola, ahondándose más en ella la convicción de que era verdadera”.

La última de las que nos queda constancia en el archivo provincial es un mail del 7 de septiembre de 2021 a una laica de CEMI:

“De vuelta a España después de 25 años en Guatemala hago lo posible con Rafael Delgado, mi compañero marianista allá, para que la CEMI pudiera crecer también allá, ya que seguimos en contacto con los compañeros que siguen trabajando en misión en comunidades rurales de Alta Verapaz y en el centro de educación informal CAUCE (centro audiovisual de comunicación y educación). El padre provincial de España me dijo que, por falta de vocaciones religiosas, no era posible enviar a Guatemala marianistas religiosos, pero que ahí podría tal vez cuajar la presencia de laicos con el espíritu marianista como CEMI o fraternidades; no sé lo que pensaréis de esta posibilidad”.

Es el hombre que no muere, setenta años después de hacer su primera profesión religiosa en la compañía de María.

El último documento en su carpeta es la carta que le dirige el provincial, el 31 de mayo de 2024, con motivo del sesenta aniversario de su ordenación sacerdotal. En uno de los párrafos dice:

“Llegado a este punto, quiero pedirte perdón, Martín, en mi nombre y en el de los hermanos de la provincia, por si a lo largo de estas seis décadas ha habido en algunos momentos falta de amor, de atención, de escucha o de esfuerzo por comprenderte; si te hemos herido de alguna manera, o no has encontrado en nosotros lo que necesitabas en ese momento. Y también por si no hemos sabido aprovechar adecuadamente tus dones para mayor gloria de Dios y crecimiento del Reino”.

Si quiere conocer más sobre la vida de Martín Valmaseda Santillana, SM le invitamos a leer el documento TESTIGOS, en el siguiente enlace: MARTÍN VALMASEDA SANTILLA, SM (1933-2025): DESDE EL EXTRA-RADIO MARIANISTA


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