09 Abr José Ramón Sebastián de Erice y Sánchez-Ocaña (1942-2026): Entendimiento, crítica y disponibilidad
Escrito por Enrique Aguilera, SM
Entendimiento, crítica y disponibilidad

¿Se pueden conjugar las tres palabras, tres realidades como estas? La vida de José Ramón muestra que debemos saber hacerlo. Entendimiento como la Diplomacia, tarea en la que ha estado comprometida su familia: saberse entender y relacionar los pueblos unos con otros. Entendimiento, como la tarea de traducir de una lengua a otra para que nos entendamos, nos acerquemos, hablemos, nos queramos unos a otros. José Ramón traductor, intérprete de lenguas. Entendimiento como Dios nuestro Padre que envió al Hijo para que le escucháramos con voz humana, le entendiéramos y comprendiéramos qué clase de Amor es Él y qué amor quiere que vivamos. Y ese entendimiento es profundización cultural y diálogo desde la crítica sana, porque la conformidad y disconformidad, el pluralismo, la comunicación y la vida social, las formas y opciones diferentes, configuran el todo de la cultura y las sociedades, de la política y de la Familia marianista. Y todo esto vivido en la disponibilidad que siempre le acompañó a José Ramón. Fue honesto cuando dijo lo que dijo y honesto y fiel cuando dijo siempre HÁGASE como María. Hombre del entendimiento, de la crítica y de la disponibilidad. Siempre desde la fe en Jesucristo. Gracias, José Ramón, por tu vida como hombre bueno de hoy, como religioso y sacerdote marianista de siempre.
Familia y primeros años
José Ramón nació en Bombay el día 6 de enero de 1942, debido a que su padre era diplomático de profesión y estuvo destinado en la India durante seis años. Del matrimonio formado por Gonzalo Sebastián de Erice y Mª del Socorro Sánchez-Ocaña nacieron once hijos, siendo José Ramón el segundo de ellos.

Antes de venir definitivamente a España, la familia vivió durante unos años en Burdeos, razón por la cual José Ramón hablaba perfectamente el francés desde su infancia. Posteriormente, ya en Madrid, los hijos varones ingresaron para estudiar en el colegio Nuestra Señora del Pilar, de la calle Castelló. Allí conoció José Ramón a los marianistas y al acabar los estudios sintió la llamada de Dios a recorrer el camino que lo llevaría a abrazar la vida religiosa.
Religioso y sacerdote marianista. CEMI.
Carta desde Buenos Aires (21 de julio de 1959).
Esta carta desde Argentina es la petición que le hace José Ramón al provincial, Severiano Ayastuy, para ingresar en el noviciado.
«Buenos Aires, veintiuno de julio de 1959. Reverendo padre Severiano: Aunque hubiera podido escribir antes esta carta, he preferido hablar de nuevo con mis padres para hacerlo. Como recordará en una charla que tuvimos en el colegio y a petición de mi familia, usted me permite aplazar el ingreso en la Compañía hasta finales de noviembre. No habiendo ya por mi parte ningún inconveniente y agradeciéndole esta demora, le dirijo esta petición de ingreso. Mi deseo sería ser sacerdote y ya que pertenezco al «Estado» [CEMI], ocuparme en su buena marcha. Igualmente me gustaría si es posible, en los estudios que sigue todo marianista. Quiero estudiar la carrera de Derecho. Rogándole que atienda a mis deseos, besa su mano, José Ramón Sebastián de Erice».
Entra en el Noviciado el 7 de diciembre 1959 y pide la primera profesión en agosto 1960
«Reverendo Padre Provincial: Faltándome dos meses para finalizar el noviciado, le escribo solicitándole el ingreso en la Compañía de María. Han transcurrido más de diez meses desde mi llegada aquí y en este tiempo he podido apreciarla. Sé lo que se pide a sus miembros y con la gracia de Dios, estoy dispuesto a entregarme para siempre. Me siento animado en mi interior por el ejemplo de mis hermanos y deseo seguir sus pasos cuanto antes. Desde el día de la llegada vengo terminando de ver los motivos que me guían, especialmente en lo que se refiere a mi futuro destino la Compañía. Creo que Dios me llama el sacerdocio. Con todo, si usted juzga que no es mi camino, aceptaría la voluntad de que en lo que me indicara, vería en su orientación la voluntad de la madre. Los fundamentos para mí es ingresar en la Compañía y poder hacer votos el 8 de diciembre. Deseando que apruebe mi petición, besa respetuoso su mano. José Ramón Sebastián de Erice».

Admitido a la profesión el 13 de octubre, profesó el 8 de diciembre de 1960 Testamento antes de profesar (7 de diciembre de 1960)
«En el nombre del Señor Amén. En “Santa María de Gredos” (Ávila) a siete de diciembre de mil novecientos sesenta, yo, José Ramón Sebastián de Erice y Sánchez Ocaña, novicio de la Compañía de María, gozando de buena salud y en perfecto uso de mis facultades y queriendo consignar mi última voluntad y disponer para después de mi muerte mis bienes patrimoniales, hago el presente Testamento cuyo contenido es mío y quiero que mi voluntad sea respetada. Primero declaró que quiero morir en el seno de la Iglesia Católica como hijo fiel y sumiso de la misma. Me conformo a morir como Dios quiera y como Dios permita. Deseo igualmente morir en el seno de la Compañía de María, pidiendo perdón a Dios a la Santísima Virgen y a la misma Compañía de María, por no haber correspondido con mayor generosidad a mi vocación, por mi tibieza o flojedad por mis debilidades o mis descuidos en mis deberes religiosos y en la observancia de la regla y de mis deberes de Estado. En cuanto a los bienes temporales declaro no tener nada propio porque es propio de la Compañía pertenecer a esta todo cuanto tengo a mi uso. Respecto a mis bienes personales patrimoniales, es mi voluntad que todos aquellos que me sobrevengan, pase una tercera parte a mis hermanos y otra a mis hermanas y la tercera a la Compañía de María. En caso de fallecer alguno de mis hermanos y hermanas, lo que le correspondiera, pasaría a sus herederos. Para que conste ser mi voluntad lo dispuesto en este testamento, lo firmo y rubrico de mi puño y letra en “Santa María de Gredos”, a siete de diciembre de 1960. José Ramón S. de E.».
En otra carta se ofrece para ser destinado a las obras de América (sin fecha, ¿1961?)
«Reverendo Padre Provincial: Tras meditar unos días ante Dios, le escribo para presentarme voluntario con destino a nuestras obras de América. Creo que debo ser sincero y exponer la impresión que me produjeron las que conocía en Argentina. La impresión fue penosa y pensé no volver por allí como marianista. Desde el punto de vista material esperaba un buen colegio y me encontré con uno de tantos y clases casi incontrolables por el excesivo número de alumnos. En cuanto al espíritu de los hermanos se notaba por algunas conversaciones que sostuve, cierto pesimismo porque no veían el resultado de sus esfuerzos, sobre todo en el campo vocacional. No sé si será esta la verdad objetiva, pero es la impresión que saqué. Creo que ello es para mí actualmente un aliciente. En donde me he encontrado, he procurado levantar el ambiente y no creo que ejerza mucha influencia sobre mí. Además, el haber visto las necesidades de aquellas tierras me empuja a repetir el ofrecimiento hecho en el noviciado. Por pensar que el asunto no corría prisa no he dicho nada a mis padres. Sin duda no les hará mucha gracia, pero saben que soy religioso y no se opondrían. Me despido besando su mano atentamente y ofreciéndome para todo lo que Dios pueda disponer por manos de mis superiores. José Ramón Sebastián de Erice».
Tras cuatro años en el Escolasticado de Carabanchel (1960-64) y otros dos en el colegio de Nuestra Señora del Pilar de Madrid como profesor (1964-66), es destinado a San Felipe Neri, en Cádiz, donde sigue su trabajo como educador. Allí estará hasta el otoño de 1967. Son los años en los que se celebra el Concilio Vaticano II (1962-65) y se inicia el desarrollo de su espíritu en la Iglesia. Los religiosos marianistas vivieron su preparación con expectación y compromiso. Algunos que éramos alumnos en el inicio del concilio recordamos cómo nuestros profesores ¡nos daban a conocer los primeros esquemas de las futuras Constituciones conciliares (Lumen Gentium, Gaudium et Spes) y nos hacían trabajar sobre ellos! Esto no lo hemos olvidado: la Compañía de María en España esperanzada con el Vaticano II y apoyando la nueva teología, liturgia y pastoral en la Iglesia. Y José Ramón vivió y transmitió ese espíritu en su ministerio sacerdotal y en su vida marianista.
Hacia la profesión perpetua
En 1965 escribe pidiendo la profesión perpetua, pero el consejo provincial decide que espere un año, como prueba, ya que el resultado de la consulta a la provincia es un tanto crítico por las opiniones desfavorables de varios hermanos sobre algunos aspectos de su personalidad. Al año siguiente José Ramón desde Cádiz vuelve a pedir la profesión definitiva. Y esta es la carta del provincial (P. Miguel Sánchez Vega) con su admisión (24 junio 1966):
«Querido don José Ramón:
Su petición ha sido favorablemente acogida. Acaban de comunicarme de la Administración General que se le han concedido tanto los votos perpetuos como el sacerdocio. Dé gracias a Dios y a nuestra madre, a quienes debe todo. Me asocio sinceramente a su alegría y acción de gracias. Aún a riesgo de repetir algunas cosas anotadas el año pasado, le señalaré algunas de las observaciones hechas por los hermanos. Se le considera bastante independiente y un tanto cerrado a las opiniones ajenas. Se vuelve a notar cierta suficiencia y alguna falta de sencillez. Se reconoce, así lo entiendo yo al menos con otros del mismo Consejo, que algunas de estas manifestaciones no entrañan mayor malicia. Podrán ser más bien de tono temperamental y concretamente a causa de cierta timidez. En todo caso, como no predispone desfavorablemente para entrar pronto en cordialidad de relaciones con aquellos a quienes trata, será bueno que con paciencia vaya observándose. Seguramente podrá superarse, aunque este esfuerzo lo debe hacer sin atormentarse y sin importarle demasiado el qué dirán los demás; la misma sencillez y la confianza en el trato es lo que le conseguirá más pronto un éxito mayor. Al fin y al cabo, esta actitud es la que mejor corresponde al marianista, según reflejan nuestras constituciones. Por lo demás, la abnegación y servicialidad y su entrega generosa al apostolado son los mejores elementos para confiar en que irán arraigando más los criterios de clara definición. Por lo que se refiere a la valoración de la vida religiosa, alguno llega a señalar que tendría que hacer progresos en ese aspecto concreto. Me refiero a la valoración de tener claros criterios religiosos. Tome la cosa por donde no quema, pues en lo sustancial creo que la consecución está lograda. Le saluda cordialmente y le encomienda su afectísimo hermano en Cristo y María». La profesión perpetua la realizó José Ramón en Vitoria, el día 4 de septiembre del año 1966. Y fue destinado a San Felipe Neri, Cádiz, como profesor y colaborando en las diversas actividades colegiales.
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Si quiere conocer más sobre la vida de José Ramón Sebastián de Erice le invitamos a leer el documento TESTIGOS, en el siguiente enlace: José Ramón Sebastián de Erice y Sánchez-Ocaña (1942-2026): Entendimiento, crítica y disponibilidad
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